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Lo invisible hizo posible lo visible..

Una reflexión sobre la Fe verdadera y el legado de un hombre que Jamas se rindió.

Quiero comenzar diciendo que fueron veinticinco años.
Sí, veinticinco años fueron los que Dios me regaló para caminar al lado de un esposo maravilloso: mi compañero de vida, mi amigo fiel, un empresario con propósito, un líder visionario y el padre amoroso de nuestros hijos, el apóstol Daniel Caamaño.

Hay muchos detalles que quizá comparta en otro momento, pero hay algo que no puedo separar de la historia de mi esposo que ya descansa en los brazos de nuestro Señor y es fue, su fe.

Y precisamente por eso es que estoy escribiendo hoy.

La fe no es solo un concepto espiritual; es un elemento esencial para la vida. Vivimos por fe más de lo que imaginamos: cuando abordamos un avión confiando en que llegará a su destino; cuando salimos de casa sin saber exactamente qué traerá el día; cuando emprendemos un proyecto sin garantías visibles. La fe está presente incluso en lo cotidiano.

La Palabra de Dios lo expresa de manera poderosa en Hebreos 11:1, según la Biblia Reina-Valera Antigua:  “Es, pues, la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.” Esta definición siempre me ha impactado. La fe no es una ilusión ni un simple deseo optimista; es sustancia.

Es algo firme, real y profundo. Es aquello que sostiene nuestra esperanza aun cuando no vemos resultados inmediatos. Y el mismo capítulo nos confronta con una verdad ineludible: “Y sin fe es imposible agradar a Dios.” (Hebreos 11:6) Pero esa fe de la que habla la Biblia no se limita a la iglesia. Aunque allí somos enseñados, fortalecidos y animados, la fe verdadera se vive fuera, en los retos reales, en los procesos largos y muchas veces silenciosos.

Volviendo a Daniel Caamaño, solo por mencionar uno de los tantos testimonios de fe de los que yo misma fui testigo recuerdo que, durante muchos años, mi esposo oraba a Dios por una estación de radio cristiana en Miami, Florida. El camino no fue inmediato ni sencillo.

Antes de que Almavisión Miami existiera como hoy la conocemos, él alquiló espacios en otras emisoras, hizo alianzas y tocó puertas… y algunas de esas puertas se cerraron. No todo funcionó como él esperaba. Hubo tiempos de espera y aprendizajes.
Pero nunca dejó de creer!
Hasta que, a finales del año 2009, Almavisión Miami 87.7 FM salió al aire!

Ese es solo uno de los muchos testimonios de fe que mi esposo vivió. Porque él no solo hablaba de fe: él caminaba por fe. Tomaba decisiones confiando en Dios aun cuando el panorama no era claro. Perseveraba aún cuando los resultados no eran inmediatos.
Creía cuando no había evidencias visibles.

Y al recordar su vida, no puedo evitar hacerme y hacernos una pregunta honesta:

¿Cómo estamos viviendo nosotros nuestra fe?

La Escritura nos llama a vivir por fe y no por vista. Vivir por fe no significa negar la realidad, sino decidir no estar limitados por ella. Es avanzar confiando en que Dios obra aun cuando no vemos el cuadro completo. Es seguir caminando cuando el camino parece incompleto.

Hoy, al mirar atrás y agradecer a Dios por los años compartidos con mi esposo, entiendo que la fe no es solo algo que se cree, sino algo que se practica.

La fe, se manifiesta en la obediencia diaria, en la constancia y en la esperanza que no se rinde.

Mi oración es que el testimonio de Daniel Caamaño inspire a otros a vivir una fe auténtica, firme y activa. Una fe que no se queda en palabras, sino que se convierte en decisiones, perseverancia y confianza plena en nuestro Dios.

Porque la fe verdadera no solo se confiesa… la fe verdadera se vive!

Y como despedida, les recuerdo una frase que siempre lo acompañó y que es una verdad eterna: sin fe es imposible agradar a Dios.

En Él,

Addy Caamaño
CEO
Almavision Miami 87.7 FM

Addy Caamaño

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